Heriberto Ojeda Cárcamo: la huella de un artista

Cada tarde, al regresar de la escuela, solía darse una vuelta por la barraca de su padre; allí iba a mirar las rumas de aserrín y a olfatear el olor de la viruta. Así llegó a identificar cada especie nativa, y a corta edad, no tuvo obstáculos para reconocer el lingue, el pellín y el olivillo; especie  casi extinta en los bosques sureños.

Heriberto Ojeda me cuenta que su padre compraba grandes cantidades de madera en Purranque, estas se transportaban por ferrocarril hasta Osorno y se procesaban en su barraca de calle Saturnino Barril con esquina Zenteno. Estudió en el Grupo Escolar Nº 1 y la profesora Rosa Piomarta le estimulaba el talento para el dibujo. Hacía bocetos, retratos, y demostraba su ingenio artístico en los mínimos detalles; al poco tiempo comienza a modelar la madera.

Heriberto Ojeda Cárcamo

Exposición en Osorno en el año 2012.

Un gallito,  fue el primer juguete que talló en secreto cuando tenía siete años. Cuenta que su padre hubiera preferido que hiciera otra cosa; no le gustaba una profesión parecida a la suya.  Cuando visitaba  una casa examinaba los detalles de los muebles; se metía debajo de las mesas y observaba los tallados y terminaciones. Dice que antaño no existían talladores en el sur; las mueblerías los requerían a Santiago vía telegrama; por lo general, eran talladores italianos asentados en Chile, los cuales permanecían varias semanas para satisfacer las exigencias  de la clientela; eran verdaderos artistas, comenta.

Manifiesta que siempre  tuvo la certeza, de que él mismo podía  tallar cada figura; y así, seguro de su talento, comenzó a esculpir a escondidas. Su habilidad artística se desarrolló y maduró en solitario; por convicción propia, la que con el paso de los años llegó a profundizarse. Durante la conversación, Heriberto expresa que cuando está todo resuelto, experimenta la sensación de que el tallado artístico pasa a ser él mismo; se produce una especie de simbiosis entre la obra y su creador.

Retrato de Cristo

Retrato de Cristo

En los años 60  se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, allí estudió  cuatro años, hasta que durante unas vacaciones en su natal Osorno, un amigo le contó que la Universidad de Chile necesitaba un profesor de escultura. En la universidad enseñó por más de una década impartiendo la asignatura de Forma y Espacio, la que también es una asignatura aplicada a la arquitectura.

En el año 1983 llegó a trabajar a la Escuela Regional de Artesanos de Purranque, allí transmitió sus conocimientos a varias generaciones de alumnos procedentes de todas partes de Chile. Por un momento reflexiona, y luego expresa que, a diferencia de aquellos años, las elecciones vocacionales han cambiado; la juventud siente menos interés por la madera; la gente quiere ganar más plata. Dice que ya no se dan las condiciones de otras épocas, y que los futuros artistas deberían tener  el talento  y el interés necesario; además de ser persistentes.

Desde un principio fabricó sus propias herramientas, perfeccionó su técnica cada día, y estudió el rostro humano hasta dominar la parte de proporción visual; cualidades que reflejan la huella eminente del artista. Tal vez, difícilmente existe en la región otro experto que pueda dominar el retrato en bulto; que consiste en hacer el tallado directo, con el objeto o persona presente, del mismo modo que lo hace un pintor.

El Plomero

Le ha tocado exhibir sus trabajos durante Las Semanas Musicales de Frutillar, y una de sus últimas exposiciones tuvo lugar en la galería  Surazo de Osorno en  Diciembre del año 2012.

El arte de Heriberto Ojeda  está repartido en todas partes, y no deja de sentir nostalgia por creaciones tan preciadas como “El Plomero”, uno de sus trabajos que partieron a Alemania, como también otros que deben ataviar alguna sección de Naciones Unidas en Nueva York; además de una patena,  que llevó Monseñor Francisco Valdez al Vaticano, es posible que aún esté guardada allí, dice.

Todavía le quedan varios sueños por cumplir; seguir aprendiendo y al mismo tiempo transmitir su experiencia. Manifiesta que Suiza es su  meta, llegar allí algún día, porque la talla es un oficio de antigua data; las escuelas de talladores son milenarias, y precisamente en ese país se encuentran las más importantes de Europa.

Fotografías: Heriberto Ojeda, Texto: VBS.

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Acerca de arrayán

Lo que más disfruté cuando niño, era mi deseo de poder volar. Me construí unas alas de cartón, sin saber que otros ya lo habían intentado. Luego me subí a la copa de los árboles para ver mi ciudad desde arriba; así aprendí a observar el mundo, libre y sin miedo al vértigo.
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3 respuestas a Heriberto Ojeda Cárcamo: la huella de un artista

  1. Rosa Torres dijo:

    Excelente historia, para ser acercada a los alumnos del mismo establecimiento donde el estudió y en algún homenaje público, destacar esta labor como lo describes aquí, y, Purranque como cuna de artistas, que en su presencia puedan tener de referente, elevando el sentido de identidad socio-cultural. Gracias estimado Victor, buen Blogs. Saludos. (y creo hay varios más que agregar)

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    • Víctor Burgos dijo:

      Gracias Rosa por tu comentario. También pienso que haré llegar su historia a la Escuela Nº 1 de Osorno. Relacionado con los artistas de Purranque tenemos varios y muy buenos; seguiré reuniendo sus biografías para contarlas. Igualmente el patrimonio cultural inmaterial de nuestra zona es abundante.

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