Orlando Montecino Sangmeister

don Orlando Montecino Sangmeister

don Orlando Montecino Sangmeister

Don Orlando Montecino Sangmeister nació en Osorno el 15 de Octubre de 1912, siendo el cuarto hijo del matrimonio de don Vicente Montecino Rosas y de doña Juanita Sangmeister Ellwanger. Tuvo como hermanos a Hernán, René, Vicente y Rubén.

Realizó sus estudios en el Instituto Alemán de Osorno. Desde muy temprana edad manifestó su interés por pertenecer a la Armada de Chile, influido por la brillante carrera que en dicha institución había realizado su primo consanguíneo el Capitán de Fragata don Lautaro Rosas Andrade, quien además fue Alcalde de Valparaíso, Ministro de Estado y Diplomático.

En 1938 se casó con doña Irma Billeke Schönherr. De este matrimonio nacieron cuatro hijos: Jaime Orlando, Vicente Francisco, Carlos Manuel y Carmen Irma. Esto redundó en que se estableciera definitivamente en Purranque e iniciara una intensa y fructífera actividad comunitaria que significó un importante aporte en el desarrollo de la ciudad. 

Por su iniciativa o apoyo vieron la luz instituciones como la Cooperativa Agrícola, el Hospital Purranque, la Cruz Roja, el Colegio Alemán, el Club de Huasos, el Rotary Club y muchas otras que sería largo mencionar.

Con la creación en 1941 de la Comuna de Purranque se llama a elecciones extraordinarias para conformar el estamento edilicio las que se realizan el 6 de Abril de ese año. Don Orlando Montecino obtiene una de las primeras mayorías resultando electo Regidor.

El 18 de Mayo tiene lugar la Instalación de la Ilustre Municipalidad de Purranque oportunidad en que los 5 regidores designan a don Emilio Held como Alcalde, establecen el orden de precedencia de los regidores y nombran a los principales jefes de servicios.

En las próximas elecciones, siempre en representación del Partido Radical y especialmente gracias a su carisma e innatas aptitudes de líder, es re-electo, siendo designado Alcalde en 2 periodos y regidor en otros 3, totalizando 19 años consecutivos dedicados al servicio público, contribuyendo al desarrollo y progreso requeridos para transformar el modesto pueblo en una incipiente ciudad. Largo sería enumerar las obras ejecutadas en esa época y que llevan el sello de don Orlando Montecino. Sincero y recto en su accionar, jamás discriminó o condicionó su aporte, lo que lo hizo merecedor al reconocimiento de la ciudadanía. Aun cuando se retiró de la vida pública siempre siguió preocupado de la comuna y frecuentemente concurría al municipio para plantear los problemas que visualizaba, proponer soluciones y trasmitir consejos basados en sus conocimientos y experiencia.

Al referirnos a don Orlando Montecino no podemos dejar de mencionar su personalidad extrovertida, su jovialidad y gran sociabilidad lo que le permitía desenvolverse en todos los niveles donde era querido y respetado. También son encomiables la sinceridad, lealtad y solidaridad en la relación con sus amigos y especialmente el amor por su familia. Siempre estuvo atento a organizar o participar en las actividades conmemorativas, festividades y encuentros sociales. En esta semblanza no será justo el omitir el apoyo y respaldo que permanentemente tuvo en su esposa.

Don Orlando Montecino falleció trágicamente como consecuencia de un accidente automovilístico el 24 de Enero de 1969. Sus funerales constituyeron una impresionante muestra de pesar de toda la comunidad.

Le sobreviven su entrañable esposa Irma, quien ya tiene 95 años y sus 4 hijos todos los cuales de una u otra forma siguen ligados a su querido Purranque.

Como homenaje y reconocimiento a su fructífera labor la comunidad optó por darle el nombre de Orlando Montecino a una importante avenida que ocupa lo que en un tiempo fue el callejón de acceso al fundo de su propiedad,  y  a una población adyacente a ésta en recuerdo a su ex alcalde.

Hoy 15 de Octubre se conmemoran 100 años de su nacimiento.

Fotografías, gentileza de la Sra Cármen Montecino Billeke. Texto VBS.

*Ver enlace

La creación de este artículo motivó a El Austral de Osorno publicar una crónica análoga, con la colaboración y autorización del autor en la edición del domingo 21 de Octubre p.28.

 

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Acerca de arrayán

Lo que más disfruté cuando niño, era mi deseo de poder volar. Me construí unas alas de cartón, sin saber que otros ya lo habían intentado. Luego me subí a la copa de los árboles para ver mi ciudad desde arriba; así aprendí a observar el mundo, libre y sin miedo al vértigo.
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